A esto se le llama duelo migratorio. En esta guía te explicamos qué es, cómo puede sentirse y qué puedes hacer para sobrellevarlo.
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¿Qué es el duelo migratorio?
El duelo migratorio es el proceso emocional que se vive por las pérdidas que trae migrar. Una revisión sistemática publicada en 2024 en la revista Frontiers in Psychiatry lo describe como el duelo que surge de esas pérdidas, que pueden ser personales (familia y amigos), materiales (el hogar o los ingresos) o más abstractas, como el estatus, la identidad, la capacidad de comunicarte en tu idioma o el futuro que habías planeado. A diferencia de la muerte de un ser querido, muchas de estas pérdidas no son reconocidas por los demás, y por eso a veces se viven en silencio.
Lo que se pierde al migrar
El duelo migratorio no es una sola pérdida, sino muchas al mismo tiempo:
- Tu familia y tus amigos. No poder abrazar a tus padres, ver crecer a tus sobrinos o estar en las fechas importantes.
- Tu idioma. Vivir en otro idioma puede ser agotador y hacerte sentir que no puedes expresarte como realmente eres.
- Tu cultura. Las costumbres, las fiestas, la comida, la forma de relacionarte con los demás.
- Tu tierra. Los paisajes, los olores, el clima, los lugares que te vieron crecer.
- Tu lugar en la sociedad. Muchas personas pasan de tener una profesión reconocida a empezar de cero.
- Tu comunidad. El sentido de pertenencia a un grupo que te entendía sin explicaciones.
- Tu seguridad. Para muchas personas, el viaje o los primeros años traen riesgos, miedo e incertidumbre.
El psiquiatra Joseba Achotegui acuñó el término “síndrome de Ulises” para describir el estrés intenso y prolongado que pueden vivir las personas migrantes cuando estas pérdidas se acumulan en condiciones muy difíciles. Su objetivo era mostrar que este malestar es una reacción humana a circunstancias extremas, no una enfermedad.
Un duelo que va y viene
A diferencia de otros duelos, el duelo migratorio no tiene un final claro. Lo que dejaste sigue existiendo: tu familia sigue allá, tu país sigue ahí. Por eso el duelo puede reactivarse una y otra vez: en una llamada, en una fecha especial, cuando alguien enferma, cuando nace un bebé en la familia o cuando vuelves de visita y sientes que ya no perteneces del todo a ningún lugar.
También es común sentir emociones mezcladas: gratitud por lo que has logrado y tristeza por lo que dejaste. Las dos pueden existir al mismo tiempo.
Cuando no puedes volver
Para muchas personas, el duelo migratorio se vuelve más pesado cuando no es posible regresar, aunque sea de visita. Pasan los años y se pierden cumpleaños, bodas y despedidas. Algunas personas pierden a sus padres o abuelos sin haber podido verlos otra vez. Estas pérdidas se van acumulando, y muchas veces se viven solas, lejos de quienes comparten el dolor.
Mantener las relaciones familiares a la distancia también tiene su propio peso: la culpa por no estar, la presión de apoyar económicamente, los malentendidos que surgen por teléfono o la sensación de que la vida de allá sigue sin ti.
Señales de duelo migratorio
- Tristeza o nostalgia que aparece con frecuencia.
- Sentir que no perteneces ni aquí ni allá.
- Culpa por haberte ido o por no estar con tu familia.
- Cansancio, problemas para dormir o dolores sin causa clara.
- Irritabilidad o preocupación constante.
- Aislarte o sentirte solo aunque estés rodeado de gente.
- Idealizar tu país o, al contrario, rechazar todo lo que te recuerda a él.
La revisión de 2024 encontró que, en todos los estudios analizados, el duelo migratorio estaba relacionado con malestar psicológico, y en varios de ellos, con depresión.
Cómo sobrellevar el duelo migratorio
- Reconoce tus pérdidas. Ponerle nombre a lo que extrañas es un primer paso. Lo que sientes es válido, aunque tu decisión de migrar haya sido la correcta.
- Mantén tus raíces vivas. Cocina tu comida, escucha tu música, celebra tus fiestas, habla tu idioma en casa.
- Construye comunidad donde estás. Grupos de tu país, tu iglesia, otros padres de la escuela o vecinos pueden convertirse en una nueva red.
- Cuida la relación con tu familia a distancia. Acuerden momentos para hablar y compartan también lo cotidiano, no solo lo urgente.
- Date permiso de adaptarte a tu ritmo. Integrarte a una nueva cultura no significa perder la tuya.
- Habla con alguien. Compartir lo que sientes con una persona de confianza o con un profesional alivia el peso.
Cuándo buscar ayuda
No hay un tiempo mínimo que tengas que esperar. Puede ayudarte hablar con un terapeuta si la tristeza o la ansiedad no te dejan, si te cuesta funcionar en tu día a día, si te sientes muy solo o si has vivido pérdidas que no has podido llorar. Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama o escribe al 988 de inmediato.
Un terapeuta que habla español y entiende la experiencia de migrar puede acompañarte sin que tengas que traducir tus emociones ni explicar de dónde vienes.
Preguntas frecuentes
¿El duelo migratorio es una enfermedad?
No. Es una reacción natural a las pérdidas que trae migrar. Pero cuando se complica, puede afectar tu salud mental, y en ese caso vale la pena buscar apoyo.
¿Cuánto dura el duelo migratorio?
No tiene un tiempo fijo. Puede ir y venir a lo largo de los años, sobre todo en fechas importantes o ante pérdidas en tu familia.
¿Puedo sentir duelo migratorio aunque me vaya bien?
Sí. Tener éxito en tu nuevo país no borra lo que dejaste atrás. Las dos cosas pueden convivir.
¿Qué hago si perdí a un ser querido y no pude ir a despedirme?
Busca tu propia forma de despedirte y no cargues ese dolor solo. Hablar con un terapeuta puede ayudarte a procesar un duelo que se siente pendiente.
Fuentes
- Renner, A., Schmidt, V. y Kersting, A. Migratory grief: a systematic review. Frontiers in Psychiatry, publicado el 16 de febrero de 2024. doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1303847
- 988 Suicide & Crisis Lifeline. 988lifeline.org